El gobernador Gustavo Sáenz destacó la consolidación de la actividad extractiva en la región, asegurando que la provincia dejó de ser un territorio que simplemente poseía recursos para convertirse en un polo industrial estratégico. “Cuando asumimos la gestión, Salta era una provincia con minerales; hoy somos una provincia minera”, enfatizó el mandatario al trazar un balance de las políticas públicas implementadas durante su administración.
Durante su intervención, el titular del Ejecutivo provincial subrayó que este salto cualitativo fue posible gracias a la generación de un clima de previsibilidad y seguridad jurídica. Estas condiciones resultaron determinantes para captar capitales extranjeros y posicionar a Salta como uno de los destinos más atractivos y confiables de Argentina para el desarrollo de proyectos a gran escala, con especial foco en la extracción de litio y cobre en la región de la Puna.
El impacto económico de esta transformación se refleja directamente en el tejido productivo y social. La expansión de la frontera minera impulsó la creación de miles de puestos de trabajo, tanto directos como indirectos, y dinamizó la economía a través del fortalecimiento de la cadena de proveedores locales. Desde el gobierno provincial remarcaron que la prioridad es que el crecimiento sostenido del sector se traduzca en obras de infraestructura y oportunidades genuinas para los habitantes de las zonas de influencia.
Finalmente, Sáenz ratificó que la minería se estableció definitivamente como una política de Estado. Este modelo de gestión, basado en el trabajo articulado entre el sector público, las empresas privadas y las comunidades originarias, tiene como objetivo garantizar una explotación sustentable y respetuosa del medio ambiente, asegurando que los beneficios de esta industria mejoren la calidad de vida de los salteños a largo plazo.


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