La actividad metalúrgica en Argentina registró una contracción del 6% en lo que va del año, marcando un escenario de profunda preocupación para el entramado industrial. El dato más alarmante de este retroceso productivo es el nivel de capacidad ociosa: en la actualidad, seis de cada diez máquinas del sector se encuentran completamente paralizadas.
Esta fuerte caída impacta de lleno en la rentabilidad y sostenibilidad de las pequeñas y medianas empresas, que representan el motor principal de esta industria. Con una utilización de la capacidad instalada que apenas roza el 40%, las fábricas operan con márgenes de producción mínimos frente a un mercado que no da señales firmes de recuperación.
El desplome de los indicadores responde principalmente a la caída sostenida de la demanda interna y al impacto de los incrementos en los costos operativos. Frente a este panorama recesivo, los referentes del sector advierten que, de no implementarse medidas de estímulo orientadas a reactivar el consumo y aliviar la carga productiva, la crisis podría profundizarse y poner en riesgo miles de puestos de trabajo a nivel nacional.


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