La situación judicial del exjefe de Gabinete bonaerense, Martín Insaurralde, podría complicarse aún más a raíz de una nueva línea de investigación. La Justicia busca determinar si el exfuncionario utilizó su influencia política para beneficiar con millonarios contratos a una empresa de fotomultas estrechamente vinculada a la sobrina de su exesposa, la conductora Jésica Cirio.
El foco del expediente se centra en las licitaciones para el sistema de control de tránsito otorgadas durante su etapa de mayor poder territorial en Lomas de Zamora y la provincia de Buenos Aires. Según las pruebas recientes, la compañía adjudicataria habría accedido a condiciones sumamente ventajosas, logrando retener hasta el 50% de la recaudación total por las infracciones viales, lo que representa un negocio de cientos de millones de pesos para las arcas privadas.
Los investigadores detectaron que la sobrina de Cirio ocuparía un rol central en el entramado societario de la firma de radares, y sospechan que podría haber actuado como testaferro o nexo directo. Esta presunta triangulación sugiere una maniobra diseñada para desviar fondos estatales hacia el círculo íntimo del dirigente político, lo que configuraría delitos por negociaciones incompatibles con la función pública y tráfico de influencias.
Este avance judicial se suma a la compleja causa por lavado de activos y enriquecimiento ilícito que ya enfrenta Insaurralde desde fines del año pasado. Para profundizar en esta nueva pista, la fiscalía solicitó en las últimas horas el levantamiento del secreto fiscal y bancario de la empresa implicada, además de requerir el análisis detallado de todos los expedientes municipales y provinciales para rastrear la ruta exacta del dinero.


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