El PRO marcó un fuerte contrapunto con el gobierno de Javier Milei en materia económica y advirtió que la fase de estabilización macroeconómica «ya no alcanza». A través de un documento oficial que toma distancia de la gestión de la Casa Rosada, el espacio aliado le exigió al oficialismo abandonar la exclusividad del ajuste fiscal para dar paso a un plan integral que reactive la actividad productiva y genere crecimiento.
Aunque la dirigencia del partido reconoció los avances del Ejecutivo en la reducción de la inflación y la conquista del equilibrio en las cuentas públicas, alertaron sobre los costos sociales de la recesión. En el análisis, señalaron una fuerte caída en la actividad económica, la pérdida de puestos de trabajo y el estancamiento del consumo, factores que exigen medidas de alivio urgentes para mitigar el impacto sobre la clase media y el entramado de pequeñas y medianas empresas.
Este posicionamiento representa un punto de inflexión en el vínculo político entre el partido fundado por Mauricio Macri y La Libertad Avanza. Con la intención de preservar su propia identidad, el PRO dejó en claro que su acompañamiento institucional e histórico dejará de ser incondicional: a partir de ahora, el apoyo estará supeditado a una agenda de gestión enfocada en la baja de impuestos, el fomento a la inversión privada y la mejora sostenida de los ingresos reales, más allá del mero ordenamiento financiero.


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