Un grupo de bonistas que mantenía un litigio contra la Argentina por el default del año 2001 solicitó formalmente el cierre de la causa judicial. La decisión de los acreedores se produjo luego de que lograran cobrar más de 100 millones de dólares, lo que le pone punto final a un extenso reclamo económico que se extendió por más de dos décadas.
El pedido fue presentado ante los tribunales de Nueva York, jurisdicción donde históricamente se tramitaron las demandas de los «holdouts» que no ingresaron a los sucesivos canjes de deuda. Al haber recuperado el capital exigido, los demandantes dieron por satisfecha su pretensión financiera y pidieron a la Justicia estadounidense que archive el expediente de manera definitiva.
Este desenlace marca el cierre de uno de los capítulos legales heredados de la mayor cesación de pagos en la historia del país. Si bien significó un importante desembolso de divisas para el Estado, la resolución de este conflicto permite despejar uno de los tantos frentes judiciales que la Argentina aún mantiene abiertos en el exterior.


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