El Gobierno nacional anticipa que el índice de inflación de julio, que el INDEC dará a conocer en los próximos días, mostrará una dinámica distinta al 2,9% registrado recientemente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Desde el equipo económico confían en que la cifra a nivel país se ubicará por debajo del indicador porteño, consolidando así la desaceleración de los precios que busca sostener la actual gestión.
Esta diferencia técnica entre ambas mediciones se explica principalmente por el impacto asimétrico de los precios regulados y los servicios. En el ámbito metropolitano, los aumentos en tarifas locales, expensas y servicios privados tuvieron un peso significativo en la estructura de costos, impulsando el índice hacia el borde de los tres puntos porcentuales.
Sin embargo, a nivel nacional, la metodología del INDEC diluye estos incrementos al promediarlos con la evolución económica del resto de las provincias. En el interior del país, la canasta básica y los rubros de consumo masivo exhibieron un comportamiento más moderado, lo que traccionaría el promedio general hacia abajo.
La expectativa oficial está puesta de lleno en la inminente publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Lograr un dato que logre despegarse del 2,9% de CABA y se ubique en un escalón inferior representaría un respaldo clave para el Ministerio de Economía, que necesita validar ante los mercados y la opinión pública la efectividad de su hoja de ruta fiscal y monetaria.


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