Tras una cumbre clave con Sergio Massa y Máximo Kirchner, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, pondrá en marcha una nueva estrategia política para nacionalizar su figura. De cara al armado electoral de 2027, el mandatario provincial buscará trascender los límites del territorio bonaerense y consolidar su perfil como principal referente de la oposición en el interior del país.
El encuentro, que reunió a los máximos exponentes del peronismo, sirvió para unificar criterios y delinear la hoja de ruta frente al escenario político actual. Según trascendió, el acuerdo establece que Kicillof comience a desplegar una agenda federal, tejiendo alianzas con gobernadores, intendentes y sectores productivos en provincias que resultan determinantes para cualquier contienda a nivel nacional.
La iniciativa pretende aprovechar el peso estructural de Buenos Aires, que concentra casi el 38% del padrón electoral del país, y proyectarlo hacia un armado mucho más amplio. En este sentido, el equipo del gobernador ya diseña una serie de recorridas que iniciarán en las próximas semanas y que tendrán como focos prioritarios a distritos de peso como Córdoba, Santa Fe y la región del Norte Grande.
Con este movimiento estratégico, respaldado ahora por la estructura territorial de La Cámpora y el Frente Renovador, Kicillof intenta posicionarse tempranamente como la alternativa más sólida del espacio. La apuesta conjunta tiene un objetivo claro: mostrar a un peronismo cohesionado en su cúpula, dispuesto a salir a disputar la agenda pública en todo el territorio argentino y a recuperar el protagonismo fuera de su bastión tradicional.


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