Kicillof acelera su carrera presidencial hacia 2027: armado federal propio, pulseada con La Cámpora y sucesión en la Provincia de Buenos Aires

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, inauguró una nueva etapa política con la mirada puesta en las elecciones presidenciales de 2027. En este contexto, el mandatario intensifica su agenda nacional y comienza a definir la estrategia para su sucesión en el territorio bonaerense, mientras mantiene una fuerte tensión interna con el sector liderado por Máximo Kirchner.

Para consolidar su perfil presidencial, Kicillof despliega una agenda paralela que incluye recorridas estratégicas por distintas provincias del país. El objetivo de estas visitas es erigirse como la principal figura opositora al gobierno nacional y construir un armado político federal propio, marcando una clara autonomía frente a la estructura tradicional de La Cámpora.

En el ámbito bonaerense, donde no puede aspirar a un tercer mandato, el gobernador ya comenzó a mover las fichas para definir quién heredará su lugar. Con la intención de garantizar una transición bajo su órbita, empezó a empoderar a dirigentes de su círculo íntimo y a intendentes aliados, como Carlos Bianco, Andrés Larroque y Jorge Ferraresi, otorgándoles mayor protagonismo territorial para no depender del kirchnerismo duro.

Mientras avanza con su proyecto, la relación con Cristina y Máximo Kirchner se mantiene con la guardia alta y un clima de desconfianza mutua. La disputa de fondo se centra en la conducción del Partido Justicialista y en el futuro armado de las listas electorales, un escenario donde el entorno de Kicillof busca hacer valer el peso de su gestión en la provincia más grande del país para disputarle a La Cámpora el monopolio en la toma de decisiones.

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