El gobernador de Neuquén volvió a poner en el centro del debate la distribución de la riqueza energética al cuestionar duramente el reparto de las ganancias generadas por Vaca Muerta. En un contundente reclamo, el mandatario provincial denunció las asimetrías del sistema actual y apuntó directamente contra la provincia de Buenos Aires, asegurando que esta jurisdicción se queda con «más del 2%» de los beneficios del yacimiento «sin hacer nada».
La queja del funcionario se fundamenta en la enorme carga que asume el territorio neuquino al sostener la infraestructura, el impacto ambiental y el explosivo crecimiento demográfico derivados de la actividad petrolera y gasífera. Mientras la provincia patagónica lidia con los costos operativos y sociales de albergar el principal motor energético de la Argentina, otras regiones terminan capitalizando los recursos a través de esquemas impositivos y de coparticipación que el gobernador calificó como injustos y desproporcionados.
Este planteo reaviva la histórica tensión entre las provincias productoras de hidrocarburos y el centro del país. En un contexto donde Vaca Muerta sostiene niveles récord de producción y exportación, la exigencia del gobierno de Neuquén anticipa una renovada presión política para rediseñar el mapa de retornos económicos, con el objetivo de garantizar que los millonarios dividendos de la cuenca se traduzcan primero en desarrollo local en lugar de financiar a distritos ajenos a la industria.


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