La Iglesia Católica argentina expresó su profunda preocupación por el creciente nivel de endeudamiento de las familias para poder cubrir necesidades básicas, y le reclamó al Gobierno nacional que evite adoptar una «mirada superficial» frente a la agudización de la crisis socioeconómica. El mensaje fue emitido en medio de un contexto de fuerte pérdida del poder adquisitivo que golpea con mayor dureza a los sectores vulnerables y de clase media.
A través del presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Oscar Ojea, la institución advirtió que cada vez más ciudadanos se ven obligados a recurrir a préstamos, muchas veces con tasas usureras en el mercado informal, simplemente para comprar alimentos o adquirir medicamentos. Esta dinámica de supervivencia, señalaron desde el episcopado, está generando un círculo vicioso que asfixia las economías domésticas en todo el país y compromete el futuro a corto plazo.
En su pronunciamiento, la cúpula clerical hizo un llamado directo a las autoridades nacionales para que tomen consciencia de la dimensión real del problema y no minimicen el impacto del ajuste. Ojea enfatizó la necesidad de abandonar los análisis puramente técnicos o insensibles y pidió mayor empatía en la gestión pública, subrayando que detrás de las planillas fiscales hay un sufrimiento tangible en los barrios que requiere respuestas integrales y urgentes.
El firme reclamo eclesiástico se produce en un escenario de extrema tensión social, marcado por recientes estimaciones del Observatorio de la Deuda Social de la UCA que ubican la pobreza por encima del 55% y advierten sobre una preocupante caída en el consumo masivo. Con esta intervención, la Iglesia reafirma su histórico rol de contención y vuelve a exigir que la agenda política priorice el auxilio a los millones de argentinos que hoy no logran cubrir el costo mensual de la canasta básica.


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