El exponencial crecimiento del sector energético en Vaca Muerta consolidó a la formación no convencional como el principal motor económico y laboral de Neuquén. Según los últimos relevamientos, más de un tercio de los salarios que se pagan en el sector privado de la provincia provienen directamente de la industria de los hidrocarburos, un dato que refleja el impacto estructural del boom petrolero y gasífero en la región.
Este fenómeno económico se sustenta en el aumento sostenido de la producción y en la constante inyección de inversiones dentro de la cuenca neuquina. La alta demanda de mano de obra, sumada a las escalas salariales superiores que caracterizan a la actividad, generó un efecto multiplicador que beneficia tanto a los trabajadores directos de los yacimientos como a la extensa red de pymes, contratistas y empresas de servicios que operan en la zona.
De esta manera, la consolidación de Vaca Muerta continúa reconfigurando el mapa productivo de la Patagonia. Mientras Neuquén sostiene su ritmo récord de extracción de crudo y gas, la fuerte incidencia de esta masa salarial en la economía local reafirma el rol estratégico del polo energético, que hoy no solo dinamiza el consumo interno de la provincia, sino que representa una pieza clave para el desarrollo del país.


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