Tras doce meses consecutivos de rendimientos reales negativos, el plazo fijo tradicional volvió a posicionarse como un instrumento rentable para los ahorristas. Impulsado por la reciente desaceleración de los precios, el interés mensual que ofrecen las entidades bancarias logró superar por primera vez en un año al índice de inflación, marcando un esperado punto de inflexión en el mercado financiero.
Durante el último año, quienes apostaron por esta clásica herramienta conservadora vieron cómo su poder adquisitivo se licuaba mes a mes. Las tasas de interés se habían mantenido sistemáticamente por debajo del aumento general del costo de vida, lo que generó un escenario de pérdidas continuas para el pequeño y mediano inversor que buscaba resguardar sus pesos en el sistema bancario.
El actual cambio de tendencia se explica principalmente por una consolidación en la baja del ritmo inflacionario, mientras que las tasas nominales de los depósitos a 30 días lograron sostenerse. De esta manera, el rendimiento de las colocaciones vuelve a ofrecer una ganancia genuina, permitiendo que el capital depositado crezca por encima de la erosión que sufren los precios.
Especialistas del sector financiero destacan que, aunque el margen de ganancia real todavía es moderado, el impacto psicológico y económico de que la tasa le gane a la inflación es fundamental para retener la liquidez en pesos y evitar la migración de los ahorros hacia divisas extranjeras. La continuidad de este escenario positivo para los ahorristas dependerá de que se mantenga la estabilidad en el índice de precios durante los próximos meses.


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