El secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Pablo Quirno, desmintió categóricamente que el Gobierno nacional planee ceder a los Estados Unidos el control o la soberanía de la Base Naval Integrada de Ushuaia, en la provincia de Tierra del Fuego. La declaración oficial busca poner fin a las especulaciones políticas que surgieron tras los recientes acuerdos de cooperación estratégica anunciados entre ambos países.
Durante su exposición ante el Congreso de la Nación, el funcionario dependiente de la Cancillería aclaró que el proyecto consiste exclusivamente en un desarrollo logístico conjunto. Según detalló, la iniciativa no contempla en ningún caso la instalación de una base militar extranjera, sino que busca potenciar la infraestructura portuaria local en el Atlántico Sur mediante colaboración técnica, manteniendo la jurisdicción absoluta e indelegable del Estado argentino sobre el territorio.
La controversia se había instalado en la agenda pública luego de la visita al país de la jefa del Comando Sur de los Estados Unidos, la generala Laura Richardson, y del anuncio del presidente Javier Milei sobre la creación de un polo binacional. En este contexto, Quirno remarcó que las obras proyectadas son una herramienta fundamental para consolidar la presencia argentina en la Antártida y mejorar las capacidades logísticas de patrullaje marítimo en la región, descartando de plano cualquier tipo de entrega territorial.


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