Por la inflación y las tasas, el uso real de las tarjetas de crédito cae 10,1% y crecen débito y billeteras virtuales

El uso de las tarjetas de crédito registró una fuerte contracción en el último período analizado, marcando una caída del 10,1% en términos reales. Este retroceso refleja de manera directa el impacto de la inflación y la pérdida de poder adquisitivo, factores que están obligando a los consumidores a replantear sus hábitos de compra y a reducir su dependencia del financiamiento con dinero plástico.

Si bien los montos totales de las operaciones mostraron un incremento en términos nominales, al ajustar esas cifras por el índice inflacionario se hace evidente la disminución en el volumen real de consumo. Esta brecha demuestra, además, que las actualizaciones en los límites de crédito otorgados por las entidades bancarias no lograron acompañar el ritmo del aumento de precios, lo que restringió significativamente la capacidad de gasto de los usuarios.

Los especialistas atribuyen este fenómeno a una combinación de factores económicos. Por un lado, las altas tasas de interés aplicadas al financiamiento de saldos y al pago mínimo funcionan como un fuerte desincentivo para el endeudamiento. Por el otro, prevalece un escenario de extrema cautela entre las familias, que prefieren evitar la acumulación de compromisos financieros a mediano y largo plazo frente a la incertidumbre.

Como consecuencia de esta dinámica, el comportamiento del mercado está cambiando rápidamente. Los consumidores hoy priorizan el uso de tarjetas de débito, transferencias inmediatas y billeteras virtuales para sus gastos cotidianos. En tanto, la tarjeta de crédito está quedando reservada casi exclusivamente para la adquisición de bienes durables o para aprovechar promociones puntuales que ofrecen cuotas sin interés.

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