Las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street registraron una jornada de marcadas bajas, con caídas que en los papeles más líquidos superaron el 4%, en un contexto de cautela y toma de ganancias por parte de los inversores. Los ADRs operaron mayoritariamente en terreno negativo en la plaza neoyorquina, con los sectores bancario y energético liderando los retrocesos diarios, lo que interrumpió el clima de optimismo que venía impulsando a los activos locales durante las ruedas previas.
En paralelo al desarme de posiciones en la renta variable, los bonos soberanos en dólares también sufrieron mermas promedio del 2% en sus cotizaciones. Esta dinámica bajista impactó de manera directa en el Riesgo País: el indicador que elabora la banca JP Morgan revirtió su reciente tendencia a la baja, escaló posiciones y volvió a acercarse a la barrera de los 500 puntos básicos, reflejando un encarecimiento en la tasa implícita de la deuda nacional.
Los analistas financieros vinculan este ajuste a una combinación de volatilidad en los mercados internacionales y a la expectativa de los fondos de inversión frente a los próximos datos macroeconómicos del país. En este escenario, la atención de los operadores se mantiene centrada en el saldo de intervención del Banco Central, la acumulación de reservas y los futuros lineamientos del esquema cambiario, variables que serán determinantes para definir el rumbo de los activos argentinos en el corto plazo.


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