El Gobierno nacional busca eliminar nuevamente la actualización automática de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y de las Asignaciones Familiares (SUAF). La medida, oficializada a mediados de septiembre, pretende que los incrementos sociales dejen de regirse por la actual fórmula de movilidad y pasen a ser definidos de manera discrecional por el Poder Ejecutivo.
La iniciativa impulsada por el oficialismo propone desvincular estas prestaciones de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) del índice de inflación. De avanzar la modificación, los montos que perciben mensualmente millones de familias argentinas dependerán exclusivamente de los aumentos otorgados por decreto, lo que le otorgaría al equipo económico un mayor control directo sobre el gasto público.
Actualmente, el esquema vigente garantiza actualizaciones periódicas atadas al Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC, un mecanismo diseñado para sostener el poder adquisitivo de los sectores más vulnerables y de los trabajadores formales de menores ingresos frente a la suba de precios.
La intención de suspender esta normativa ya había sido planteada por el Ejecutivo en proyectos y debates legislativos anteriores. Al insistir con la quita de este mecanismo automático, el Gobierno abre la puerta a una nueva y compleja ronda de negociaciones en el Congreso de la Nación, donde la oposición ya había mostrado un fuerte rechazo a la discrecionalidad en el manejo de las partidas sociales.


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