El Gobierno nacional anunció este jueves una reestructuración significativa en el esquema de seguridad presidencial. Según la nueva disposición, la Casa Militar asumirá el control absoluto de todas las tareas de custodia y vigilancia en la Quinta de Olivos, centralizando de manera definitiva los operativos que resguardan al jefe de Estado y su entorno.
La medida tiene como objetivo principal optimizar los recursos y unificar el mando operativo dentro de la residencia oficial. Hasta el momento, el resguardo del histórico predio solía contemplar la intervención coordinada con otras dependencias o fuerzas de seguridad, pero con este cambio estratégico, el órgano militar tendrá la responsabilidad exclusiva sobre todos los anillos de protección del lugar.
Desde el Ejecutivo destacaron que esta concentración de tareas busca establecer un protocolo de seguridad más hermético y eficiente. La transición operativa se implementará de forma inmediata, lo que implicará una readecuación en la logística diaria, el monitoreo permanente y los estrictos controles de acceso a uno de los principales centros del poder político del país.


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