El Gobierno nacional estima que el índice de morosidad en el sistema financiero argentino ya alcanzó su punto máximo y proyecta una reactivación sostenida del crédito bancario con miras al año 2027. Esta perspectiva oficial se fundamenta en la reciente estabilización de las principales variables macroeconómicas y en el inicio de un cambio de tendencia, luego del impacto que generó la contracción económica sobre el poder adquisitivo de las familias y la rentabilidad de las empresas.
Luego de atravesar meses de fuerte ajuste que presionaron la capacidad de pago del sector privado, los equipos técnicos del Ministerio de Economía y del Banco Central observan que el deterioro en las carteras de préstamos se ha detenido. Si bien durante la primera mitad del año el sistema bancario había registrado incrementos en la tasa de mora, los datos oficiales más recientes indican que el escenario crítico tocó su techo, destacando además que las entidades financieras lograron atravesar este período manteniendo sólidos niveles de liquidez y solvencia.
De cara a los próximos tres años, la apuesta del oficialismo consiste en consolidar una fuerte expansión de los préstamos dirigidos tanto al consumo como a la inversión productiva. Para cumplir con esta meta hacia 2027, la estrategia del equipo económico dependerá de sostener la desaceleración de la inflación y consolidar la baja en las tasas de interés, dos condiciones estructurales consideradas clave para abaratar el financiamiento, impulsar la demanda y traccionar la recuperación de la actividad en todo el país.


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