La venta de combustibles en la Argentina registró su séptima caída mensual consecutiva, consolidando una fuerte contracción en el consumo a nivel nacional. Según los últimos datos del sector, la comercialización en las estaciones de servicio ya acumula un desplome del 24% en lo que va del año, una cifra que refleja el duro impacto del escenario económico en el uso de vehículos particulares y comerciales.
El retroceso sostenido en los surtidores responde principalmente a la pérdida del poder adquisitivo y a las constantes actualizaciones en los valores de la energía. Esta dinámica obligó a los conductores a modificar de forma drástica sus hábitos: el mercado evidencia una fuerte migración desde los combustibles premium hacia las opciones más económicas, además de una reducción general en la frecuencia de carga tanto de naftas como de gasoil.
Para las cámaras empresariales que agrupan a las estaciones de servicio, el panorama es de extrema preocupación. La caída ininterrumpida durante más de medio año compromete la rentabilidad de los operadores, quienes deben sostener los costos fijos de sus estructuras frente a ingresos cada vez menores. De no revertirse esta tendencia, la industria proyecta un cierre de año sumamente crítico, condicionado por la presión impositiva y un consumo que aún no logra encontrar su piso.


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