El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, destacó el crecimiento sostenido del sector minero en la provincia, asegurando que la actividad «dejó de ser una promesa de escritorio para convertirse en una realidad transformadora, concreta y tangible». Estas declaraciones reafirman el posicionamiento de la región como uno de los principales destinos para la inversión extranjera, marcando la consolidación y el paso de proyectos exploratorios a plantas operativas y de producción.
Durante su intervención, el mandatario subrayó que este desarrollo productivo se traduce en un impacto económico directo para la comunidad. Actualmente, la provincia alberga más de 60 proyectos mineros en distintas etapas de avance —con un fuerte protagonismo del litio y el cobre—, lo que ha impulsado la creación de miles de puestos de trabajo directos e indirectos. Además, este ecosistema dinamiza las economías de los municipios a través del fortalecimiento y la integración continua de proveedores locales.
Sáenz explicó que el auge de las inversiones no es producto del azar, sino que responde a una política de Estado enfocada en garantizar seguridad jurídica, previsibilidad y reglas claras para el sector privado. Este enfoque se complementa con un estricto esquema de controles ambientales y un trabajo articulado que prioriza la licencia social, asegurando el diálogo constante y el desarrollo de las comunidades originarias en las zonas de influencia.
De cara al futuro, el objetivo central de la gestión provincial es que los ingresos generados por la exportación de estos minerales, que resultan críticos para la transición energética global, se reinviertan en obras de infraestructura, salud y educación. De esta manera, Salta busca afianzarse no solo como un líder productivo a nivel nacional, sino como un modelo de desarrollo sustentable que mejore estructuralmente la calidad de vida de todos sus habitantes.


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