De cara a las elecciones ejecutivas y legislativas de 2027, el presidente Javier Milei avanza en el diseño de una doble estrategia política. Si bien desde la Casa Rosada mantienen negociaciones y líneas de diálogo abiertas con diversos gobernadores, la cúpula de La Libertad Avanza tomó la decisión de priorizar el armado de listas con candidatos propios en todas las provincias del país.
El objetivo principal del oficialismo es llegar a los próximos comicios con una estructura partidaria consolidada y competitiva en los 24 distritos. La mesa chica del Gobierno busca capitalizar la figura presidencial sin depender exclusivamente de los mandatarios locales que, hasta ahora, funcionaron como aliados para la gobernabilidad y la aprobación de leyes en el Congreso. La premisa libertaria es clara: garantizar una presencia territorial pura y evitar ceder el protagonismo de las boletas a fuerzas externas.
Aunque no se descartan acuerdos estratégicos con sectores del PRO y otros espacios afines, la directiva establece que cualquier coalición deberá darse bajo las condiciones que imponga el Ejecutivo. Esta postura ya comenzó a generar tensiones con algunos jefes provinciales dialoguistas, quienes esperaban un esquema de mayor reciprocidad electoral luego de haber acompañado las reformas impulsadas por la gestión nacional durante los últimos tres años.
A menos de un año de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), el oficialismo acelera el trabajo logístico en el interior del país. A través de intensas campañas de afiliación y el posicionamiento de dirigentes de extrema confianza, el espacio libertario apuesta a fortalecer a sus referentes locales para disputar las gobernaciones en territorios históricamente dominados por las estructuras tradicionales.


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