El Gobierno nacional abrió una instancia de intensas negociaciones en el Congreso para destrabar el tratamiento de la nueva Ley de Soberanía sobre las Islas Malvinas, un proyecto que generó fuertes divisiones entre los distintos bloques legislativos. Ante el riesgo de sufrir un revés parlamentario, el oficialismo busca acordar modificaciones clave en el texto original para garantizar el respaldo de sus aliados estratégicos y lograr una postura unificada.
La iniciativa oficial plantea un nuevo marco jurídico y diplomático en el histórico reclamo por las islas, pero los artículos vinculados a las sanciones económicas y la reestructuración de los acuerdos logísticos y pesqueros encendieron las alarmas en sectores de la oposición dialoguista. Estos espacios advirtieron formalmente que no acompañarán el proyecto si no se suavizan las normativas que podrían derivar en un conflicto comercial de mayor escala o afectar inversiones vigentes.
Para alcanzar los 129 votos necesarios que aseguren el quórum y la posterior media sanción en la Cámara de Diputados, los referentes del oficialismo iniciaron contrarreloj una serie de reuniones con los líderes de las bancadas aliadas. El objetivo central de la Casa Rosada es ceder en los puntos más ríspidos del articulado para poder firmar un dictamen de consenso esta misma semana, asegurando que el debate baje al recinto antes de que finalice el mes.


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