Comienza en los tribunales de Comodoro Py el juicio oral unificado por las causas Hotesur y Los Sauces, un proceso judicial que tiene como principales acusados a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y a su hijo, el diputado Máximo Kirchner. Ambos enfrentan cargos por presunto lavado de dinero y asociación ilícita, en uno de los expedientes más complejos que investiga los negocios privados de la familia.
La Justicia busca probar una supuesta maniobra diseñada para blanquear millonarios fondos ilícitos provenientes de contratos de obra pública. Según la hipótesis central de la fiscalía, el esquema se basaba en la simulación de alquileres de propiedades y habitaciones de hotel que nunca fueron ocupadas, administradas por ambas firmas familiares. De esta manera, se habrían canalizado retornos por parte de empresarios beneficiados con licitaciones del Estado.
En el banquillo de los acusados también se sientan figuras clave del sector empresarial, como Lázaro Báez, Cristóbal López y Fabián de Sousa, señalados como quienes garantizaron el flujo de dinero. La acusación detalla que la operatoria movilizó más de 120 millones de pesos de la época, inyectados principalmente a través del complejo Alto Calafate y otros inmuebles ubicados en la provincia de Santa Cruz y la Ciudad de Buenos Aires.
El debate oral estará a cargo del Tribunal Oral Federal correspondiente y prevé la declaración de más de un centenar de testigos durante las audiencias. Este juicio representa una instancia decisiva para desentrañar el entramado financiero que, según la acusación, vinculó de manera directa los emprendimientos hoteleros e inmobiliarios de los Kirchner con los principales contratistas del Estado.


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