El grupo automotriz Stellantis confirmó la suspensión temporal de sus actividades de fabricación y el adelantamiento de las vacaciones de su personal, como respuesta directa a una marcada caída en la demanda de vehículos. La decisión busca evitar la sobreacumulación de stock y alinear el volumen de fabricación con la realidad actual de las ventas, tanto en el mercado interno como en las proyecciones de exportación.
La medida impacta de lleno en las operaciones de las plantas que la compañía posee en la Argentina, ubicadas en las localidades de El Palomar, en la provincia de Buenos Aires, y Ferreyra, en la provincia de Córdoba. En estos polos industriales se ensamblan algunos de los modelos más comercializados del país, cuyas líneas de montaje quedarán paralizadas para rediseñar la estrategia de oferta comercial del grupo.
A raíz de este esquema, miles de operarios comenzarán sus períodos de descanso de manera anticipada durante las próximas semanas. Según indicaron fuentes del sector, el ajuste operativo permite a la empresa amortiguar el impacto financiero de la baja en el consumo, reorganizando a la vez la logística de entregas a su red de concesionarias de cara al cierre del año.
Esta reestructuración de calendarios refleja el complejo panorama que atraviesa la industria automotriz en la actualidad, afectada por una retracción en los patentamientos. La compañía mantendrá un monitoreo constante sobre la evolución de las variables económicas y el comportamiento del mercado para definir las condiciones y el ritmo exacto con el que retomará su producción habitual.


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