La venta de la filial argentina de la cadena de supermercados DIA ingresó en su etapa decisiva. Tras meses de negociaciones y de un hermético proceso de selección, el grupo de origen español está a un paso de concretar el traspaso de su operación en el país, marcando el cierre de un ciclo histórico en el mercado de consumo masivo nacional.
En la puja por quedarse con la compañía, un grupo empresario local con fuerte presencia en el sector del retail logró consolidarse como el principal candidato. Aunque durante las primeras rondas de negociación participaron diversos fondos de inversión internacionales y competidores directos, este actor estratégico presentó la oferta más sólida y estructurada, perfilándose para firmar el acuerdo definitivo en las próximas semanas.
La transacción representa uno de los movimientos corporativos más relevantes del año. El paquete en negociación abarca un robusto ecosistema que incluye aproximadamente 1.000 sucursales distribuidas a lo largo de Argentina —gran parte de ellas operadas bajo un exitoso modelo de franquicias—, además de centros de distribución clave y toda la red logística asociada a la marca.
Esta inminente salida se enmarca en la estrategia global de la casa matriz de desinvertir en ciertos mercados latinoamericanos para concentrar sus recursos en Europa. Se espera que el anuncio oficial se formalice una vez concluidas las auditorías finales y tras recibir el aval de las autoridades regulatorias, un cambio de manos que promete reconfigurar de manera directa el mapa competitivo de los formatos de cercanía y descuento en el país.


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