El Gobierno nacional oficializó un nuevo incremento en las tarifas de luz y gas que comenzará a regir a partir de noviembre. La medida, orientada a actualizar los costos del sistema energético y continuar con el esquema de reducción de subsidios estatales, impactará en las facturas de millones de hogares y comercios en todo el país.
De acuerdo con lo dispuesto por la Secretaría de Energía, los ajustes promediarán entre un 3% y un 5%, dependiendo del tipo de servicio y de la región geográfica. Esta actualización recaerá de manera plena sobre los usuarios catalogados como de altos ingresos (Nivel 1), quienes ya abonan el costo total de la generación y distribución de la energía sin asistencia del Estado.
A pesar de las subas generales, el esquema tarifario sostiene un esquema de contención para los sectores de menor poder adquisitivo. Los hogares registrados como de ingresos bajos (Nivel 2) y medios (Nivel 3) mantendrán un descuento extra y continuarán recibiendo subsidios en sus boletas, protegiendo así su capacidad de pago frente a los nuevos cuadros tarifarios.
Sin embargo, este beneficio cuenta con un límite. La bonificación se aplicará únicamente hasta un tope de consumo mensual preestablecido por las autoridades; cualquier excedente de energía que supere ese umbral de bloques subsidiados será facturado de forma automática con la tarifa plena.
Para conservar esta asistencia, es indispensable estar inscripto en el Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE). Quienes aún no hayan completado el formulario o necesiten actualizar su situación económica por cambios patrimoniales, deberán gestionar el trámite a través de las plataformas oficiales para evitar recategorizaciones y aumentos inesperados en el cierre del año.


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