La histórica cooperativa láctea SanCor atraviesa uno de los momentos más críticos de su trayectoria tras enfrentarse a un pedido formal de quiebra. La medida judicial es el resultado de una profunda y prolongada crisis financiera que asfixia a la compañía, la cual acumula una deuda total estimada en 120 millones de dólares, poniendo en severo riesgo la continuidad de sus operaciones comerciales e industriales en el país.
El impacto más dramático de este colapso económico recae de manera directa sobre sus empleados, quienes sufren el atraso en el cobro de sus salarios desde hace ocho meses. Esta insostenible realidad ha generado un clima de extrema tensión e incertidumbre en las plantas de producción, profundizando los conflictos con las entidades gremiales del sector, que exigen de forma urgente una intervención para proteger las fuentes de trabajo.
Con este complejo escenario de fondo, el futuro de la emblemática firma queda a merced de los tribunales, que deberán evaluar el estado patrimonial y definir los próximos pasos legales del proceso. Mientras tanto, el mercado lácteo argentino observa con preocupación el declive de una empresa que supo ser líder indiscutida, pero que hoy se encuentra al borde del cierre definitivo frente a un pasivo inmanejable y un deterioro productivo sin precedentes.


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