La exvicepresidenta Cristina Kirchner presentó una apelación formal para flexibilizar las condiciones de su prisión domiciliaria. A través de su equipo legal, cuestionó las recientes restricciones impuestas por la Justicia sobre su régimen de visitas y el uso obligatorio de la tobillera electrónica, al considerar que se trata de medidas desproporcionadas.
En el escrito judicial, la defensa argumentó que la cantidad de personas que concurre a su domicilio no altera el orden ni la tranquilidad del entorno. Para respaldar esta postura, los abogados destacaron que no se ha registrado ninguna queja por parte de los vecinos respecto a la dinámica de ingresos y egresos en la residencia, por lo que solicitaron que se levanten las limitaciones para recibir a su entorno.
Por otra parte, el planteo apunta directamente contra el monitoreo satelital. Los defensores sostuvieron que la colocación de la tobillera electrónica es una medida de carácter «excepcional» y resulta excesiva en este contexto. Según su perspectiva, no existen riesgos procesales ni peligro de fuga que justifiquen mantener ese nivel de vigilancia sobre sus movimientos cotidianos.
El reclamo quedó ahora en manos del tribunal a cargo de la ejecución de su pena, que deberá analizar los fundamentos del recurso. Los magistrados tendrán que resolver si mantienen el estricto control sobre las condiciones de detención en la vivienda o si hacen lugar al pedido de la exmandataria para aliviar el esquema de seguridad vigente.


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