El Gobierno cuestiona a Villarruel por una jugada opositora y teme un revés en la Ley de Tierras

La tensión interna en el oficialismo sumó un nuevo capítulo luego de que la Casa Rosada expresara su fuerte malestar con la vicepresidenta Victoria Villarruel. El conflicto se desató tras la decisión de la titular del Senado de habilitar un movimiento legislativo impulsado por la senadora opositora Anabel Fernández Sagasti, una medida que el Ejecutivo interpretó como una concesión política innecesaria y perjudicial para sus intereses.

El enojo presidencial radica en el impacto directo que esta decisión podría tener en el corto plazo dentro del recinto. En el entorno del Gobierno se encendieron las alarmas ante el riesgo de que esta jugada complique la próxima sesión de la Cámara Alta, cuyo foco principal es el debate sobre la Ley de Tierras. El oficialismo teme no alcanzar los respaldos necesarios y sufrir un revés legislativo en un proyecto considerado fundamental para su agenda.

Desde el Ejecutivo le reprochan a Villarruel una falta de coordinación estratégica a la hora de marcarle la cancha a Unión por la Patria. Este cortocircuito expone las crecientes diferencias entre la sede de Gobierno y la conducción del Senado, justo en un momento crítico donde la administración nacional necesita blindar sus alianzas parlamentarias para garantizar el avance de sus reformas sin mayores sobresaltos.

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