El regreso de las líneas de crédito hipotecario impulsó fuertemente las consultas en el mercado inmobiliario argentino, generando nuevas oportunidades para quienes buscan acceder a la vivienda propia. En este escenario, las entidades bancarias definieron con precisión los requisitos financieros para calificar, tomando como referencia uno de los montos más solicitados por los compradores: un préstamo de USD 80.000, cifra que habitualmente permite cubrir el 80% del valor de una propiedad tasada en USD 100.000.
Según las condiciones que ofrecen en la actualidad los principales bancos públicos y privados del país, la cuota inicial para un financiamiento de este tipo a un plazo de 30 años se ubica en un promedio de USD 430 mensuales, pagaderos en su equivalente en pesos. Este esquema se estructura bajo el sistema UVA, que ajusta el capital por inflación, al que se le suma una tasa de interés nominal anual que oscila entre el 4% y el 8%. Los porcentajes más bajos y competitivos están reservados para aquellos clientes que deciden acreditar sus sueldos en la entidad que otorga el préstamo.
Para lograr la aprobación crediticia, las normativas del sistema financiero exigen que la relación cuota-ingreso no supere el 25%. De esta manera, el grupo familiar que aspire a un préstamo de USD 80.000 debe demostrar ingresos mensuales netos y en blanco en torno a los USD 1.720 o su equivalente en moneda local. Una de las grandes ventajas de estas nuevas líneas es la posibilidad de sumar los salarios de cónyuges o concubinos para alcanzar el piso exigido, flexibilizando el acceso para las familias.
Más allá del monto financiado por el banco, los especialistas del sector inmobiliario remarcan la necesidad de contar con un ahorro previo sólido para avanzar con la compra. Los interesados deben disponer del 20% restante del valor del inmueble (USD 20.000 en este caso), sumado a un estimado del 8% al 10% adicional para cubrir los gastos de escrituración, honorarios notariales y comisiones inmobiliarias. Esto implica que, para concretar la operación, el comprador debe tener un capital inicial en mano cercano a los USD 30.000.


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