La Justicia comercial decretó este miércoles la quiebra de SanCor, la histórica cooperativa láctea argentina, tras años de una profunda crisis financiera y continuos conflictos gremiales. La resolución judicial marca el final definitivo para la emblemática empresa fundada en 1938 en la ciudad santafesina de Sunchales, que supo ser uno de los motores agroindustriales más importantes del país.
La medida fue dispuesta luego de que fracasaran de manera irreversible las propuestas de salvataje y los intentos de conformar un fideicomiso para reestructurar la compañía. La cooperativa arrastraba un pasivo millonario que superaba ampliamente su capacidad de pago, sumado a un colapso productivo sin precedentes: de procesar más de 6 millones de litros diarios de leche en sus años de mayor esplendor, la cifra había caído a mínimos operativos que hacían inviable el sostenimiento de su estructura comercial.
El desenlace judicial se aceleró durante los últimos meses a raíz de la constante tensión con la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra). Las sucesivas asambleas, paros y bloqueos en las plantas paralizaron tanto la elaboración como la distribución de productos, lo que cortó de raíz el flujo de caja necesario para abonar los salarios de los casi 1.500 empleados que aún permanecían en la plantilla y para cumplir con la compra de materia prima a los productores.
A partir de esta disposición legal, los interventores avanzarán con la liquidación de los activos de la firma para intentar cancelar las obligaciones pendientes con los acreedores privados, el fisco y los propios trabajadores. El fallo cierra así un capítulo central en la historia productiva nacional, poniendo fin a 88 años de presencia ininterrumpida de una de las marcas más representativas de las góndolas argentinas.


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