El riesgo país de la Argentina registró este lunes una nueva y pronunciada caída, alcanzando su nivel más bajo desde el año 2018. El indicador financiero, elaborado habitualmente por el banco JP Morgan, quebró la barrera de los 600 puntos básicos, consolidando una tendencia positiva que refleja un renovado entusiasmo en el mercado local e internacional.
Este descenso histórico se dio en el marco de una jornada marcadamente optimista para los activos nacionales. Las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street, conocidas como ADR, operaron con fuertes subas que en algunos casos superaron el 5%. Esta inercia impulsó de igual manera al índice S&P Merval en la plaza porteña, el cual cerró con ganancias por encima del 3%, traccionado principalmente por los papeles de los sectores energético y bancario.
El drástico retroceso del indicador responde de manera directa a la sostenida recuperación de los bonos soberanos en dólares. Los títulos de deuda continúan mejorando sus paridades diarias y atrayendo el fuerte interés de los grandes fondos de inversión. La consolidación de los números fiscales y las mejores expectativas macroeconómicas se posicionan hoy como los factores determinantes que permiten sostener este rally alcista.
Con la consolidación de este nuevo piso, el escenario financiero exhibe señales de fuerte estabilización frente a la mirada de los mercados externos. La cifra actual contrasta de forma contundente con los picos de tensión cambiaria de los últimos años y proyecta un horizonte mucho más favorable para el acceso al crédito internacional, beneficiando potencialmente tanto al sector público como al corporativo de cara a la segunda mitad del año.


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